Cómo ser hermano y amigo de Jesús.

Ser creyente es escuchar el evangelio de Jesucristo y creer que Jesús es el salvador del mundo, ser seguidor de Jesús es leer su palabra y buscar su sabiduría y conocimiento, ser discípulo de Jesús es tomar nuestra cruz y seguir sus pisadas obedeciendo a su palabra; pero ser su amigo es algo aún más maravilloso que obedecer, y consiste en rendir nuestra voluntad para que se haga la suya y no la nuestra.

Texto:  Marcos 3:31-35.

Vienen después sus hermanos y su madre, y quedándose afuera, enviaron a llamarle. Y la gente que estaba sentada alrededor de él le dijo: Tu madre y tus hermanos están afuera, y te buscan. El les respondió diciendo: ¿Quién es mi madre y mis hermanos? Y mirando a los que estaban sentados alrededor de él, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre”.

CONCLUSIONES.

En este episodio, Jesus estaba predicándole a la multitud que se había agolpado alrededor de Él y en las afueras aparecieron su madre y sus hermanos, quienes enviaron a llamarle; esto quiere decir que Jesús no fue hijo único, aunque sí muy especial, tanto que fue engendrado a través del Espíritu Santo; pero tenía más de cinco hermanos carnales, hijos de José y de María: “¿No es este el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas? ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene este todas estas cosas?”. Mateo 13:55-56.

Y la gente que estaba alrededor de Él le dijeron que su madre y sus hermanos estaban afuera y le buscaban; sin embargo, ninguna de estas cosas era necesaria, ya que Jesús tiene la facultad de ver a las personas en cualquier sitio donde estén, cuánto más cuando se trataba de su familia, así como lo demostró con Natanael, a quien había visto cuando estaba en otro lugar debajo de una higuera: “Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño. Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi”. Juan 1:47-48.

Si Jesús fuera como cualquier otra persona del común, de seguro habría salido corriendo al encuentro de su familia, habiendo abandonado por un buen tiempo a la multitud; sin embargo, Él tenía que hacer otras cosas más importantes como revelar el reino de Dios a los hombres, y esta es la misma razón por la que se perdió en Jerusalén al regresar de las fiestas con sus padres, teniendo solo 12 años y el cual fue encontrado en el tempo platicando con los doctores de la ley: “Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?”. Lucas 2:49.

Otra de las razones por las que no atendió inmediatamente a su familia, consistía en convertir este episodio en una enseñanza práctica para el pueblo; en realidad se trataba de su familia terrenal, pero Jesús aquí ya hace referencia a otra familia, a la familia espiritual y por eso parecía que ignoraba a aquella familia matriarcal: “El les respondió diciendo: ¿Quién es mi madre y mis hermanos? Y mirando a los que estaban sentados alrededor de él, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos”.

Esta familia espiritual está compuesta por todos los redimidos por la sangre del Cordero, aquellos que se arrepintieron de sus pecados, que recibieron a Jesús como su señor y salvador, y que viven en obediencia y santidad a su palabra; en este nivel las personas convertidas ya son verdaderos hijos de Dios, o mejor dicho hermanos de Jesucristo: “Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre”.

Es menester aclarar que la voluntad de Dios está plasmada en su palabra, y que el hecho de escudriñar la Biblia y de ponerla por obra, demuestra que estamos obedeciendo a la voluntad de Dios, lo que finalmente nos hace hijos de Dios o hermanos de Jesucristo, quien es el primogénito de toda la creación: “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos”. Romanos 8:29.

Pero no debemos conformarnos solamente con ser hermanos de Jesucristo, y debemos ir mucho más allá y hacernos sus amigos, desarrollando una vida de intimidad con Él, para que muchas cosas nos sean reveladas y que así mismo podamos ser llamados sus amigos: “Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer”. Juan 15:15.

Estimado hermano y amigo, no te consueles solo con creer en Dios y su hijo Jesucristo, tampoco te consueles adquiriendo el conocimiento de Dios sin poner en práctica sus mandamientos; consuélate en escudriñar su palabra, obedecerla y desarrollar una vida de oración y de intimidad con Dios, para que puedas ser un verdadero hijo de Dios, y mejor aún también llegar a ser hermano y amigo de Jesucristo; y de seguro que en este nivel espiritual ya estarás gozando del reino de los cielos, aunque todavía por un poco de tiempo tengas tus pies sobre la tierra.

Que Dios los bendiga grande y abundantemente.

Estimado amigo, si deseas hoy entregar tu vida a Jesucristo haz esta sencilla oración en voz alta: “Señor Jesús, reconozco que soy pecador y me acerco a ti arrepentido para que me perdones y me laves con tu sangre derramada en la cruz del calvario.  Yo te acepto hoy como el Señor y Salvador de mi vida y te pido que entres en mi corazón y me transformes, me purifiques y me santifiques, porque quiero ser el templo de tu Santo Espíritu.  A partir de hoy me comprometo a no practicar más el pecado, a leer tu Palabra, a meditar en ella y sobre todo a obedecerla, para que yo pueda estar en el reino de los cielos por una eternidad.  Amen”.  Y si estás en peligro de muerte y no estás en paz con Dios, puedes acudir a la misericordia de nuestro Señor Jesucristo, clamando a gran voz por salvación: “Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.” Hechos 2:21.

  

Comentarios

Entradas populares de este blog

El sueño espiritual. Romanos 13:11-14

Un llamado al arrepentimiento. Hechos 17:30-31

En ningún otro hay salvación. Hechos 4:11-12