El hombre conquista el espacio, pero no quiere conquistar su corazón.
Dios puso inteligencia y razonamiento en el hombre para distinguirlo de las demás criaturas que había sobre la tierra; fuera de esto dispuso de un plan tanto para la tierra como para sus habitantes y por esto dice en su Palabra que la ciencia se aumentará en los últimos tiempos: “Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará”. Daniel 12:4
Texto: Jeremías 17:9.
“Engañoso es el corazón más que
todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”
CONCLUSIONES.
Se podría decir que el mundo está pasmado frente al auge
de la inteligencia artificial y también frente a los viajes tripulados fuera de
la tierra, cuyos arquitectos predicen que seguirán planeándose, pero mucho más
allá de la luna, al planeta Marte, donde los astronautas tendrán que someterse
aproximadamente de 6 a 9 meses de vuelo, a menos que descubran la tecnología
necesaria para aumentar la velocidad de estos cohetes y de esta manera
disminuir los tiempos.
Conquistar el espacio profundo no es una idea que Dios
tenga en su mente para que desarrolle el hombre y por eso puso leyes naturales
que sirven de límite a sus conquistas como la gravedad cero, las temperaturas
extremas, los rayos ultravioleta, las tormentas magnéticas y la ausencia de
oxígeno; pero lo que ha hecho el hombre es que mediante el uso de la tecnología
ha sobrepasado algunos de estos límites, contrariando de esta forma la voluntad
de Dios; pues recordemos lo que hizo Dios con los hombres que construían la
torre de Babel, mediante la cual querían alcanzar el cielo: “Así los
esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de
edificar la ciudad. Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque
allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los
esparció sobre la faz de toda la tierra”. Génesis 11:8-9.
Si Dios no puso condiciones de vida en Marte, es porque
no es la intención de Dios que allí haya vida humana; sin embargo, el hombre,
en su orgullo y soberbia, tiene en su corazón la idea de llevar hombres a Marte
u otro planeta, para establecer vida allí; teniendo en cuenta que no hay
condiciones básicas para la vida como el agua, el oxígeno y los alimentos, y
que tampoco se pueden establecer cultivos y granjas de animales para la
manutención del hombre; lo que indica que tendría que haber un flujo constante
de suministros desde la tierra hacia Marte.
El dicho de los científicos es que si fracasa la vida en
la tierra, que entonces ya habría vida instalada en otros sitios del sistema
solar, que permitan que la raza humana persista en el tiempo; pero no están
contando con que Dios ya tiene programado un juicio sobre la tierra y su
sistema solar, el cual destruiría completamente la tierra, junto con las
estrellas y todos sus planetas: “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en
la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos
ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán
quemadas”. 2 Pedro 3:10
Pero bajándonos un poco de la nube, encontramos el
universo del hombre compuesto por cuerpo, alma y espíritu; el cual tiene un
corazón perverso, por quien el hombre nunca se ha interesado en conquistar y
hacer que este se someta a las leyes y a la justicia de Dios. Este corazón está
lleno de pecado y de inmundicia, y de allí es de donde sale todo lo que
contamina al mismo hombre y a la sociedad, y por cuya causa Dios ha establecido
juicios sobre el género humano y sobre la tierra: “Pero lo que sale de la
boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen
los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los
hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias”. Mateo 15:18-19.
¿Y en qué consiste la conquista del corazón por parte del
hombre?
Para que allí en ese corazón no haya suciedad, sino más
bien santidad, entonces el hombre debe acudir arrepentido a los pies de Cristo
y recibirle como señor y salvador de su vida, para que su corazón sea lavado
con la sangre de Jesucristo y allí pueda entrar a morar el Espíritu Santo de
Dios; luego de esto el corazón queda totalmente conquistado y bajo el gobierno
del Espíritu Santo, lo que garantiza que en vez de pecado, aquellos corazones produzcan
los frutos del Espíritu: Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
mansedumbre y templanza.
Una vez convertidos y conquistados todos los corazones
por el Espíritu Santo, entonces Dios traerá sanidad sobre la tierra y sus
habitantes, cosas que de antemano sabemos que no van a suceder, porque el
hombre en su carrera perversa y diabólica va directo hacia el infierno y no hay
nadie que lo pueda convencer de que haga un pare en el camino, que reflexione y
que entregue su vida a Jesucristo, para que vengan tiempos de refrigerio a su
vida y también a este mundo convulsionado: “Así que, arrepentíos y
convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la
presencia del Señor tiempos de refrigerio”. Hechos 3:19.
El hombre está amañado con su estilo de vida y no le
interesa cambiar; pues el adúltero está feliz siendo infiel, el borracho está
feliz perdiendo su moral y su conciencia en las cantinas, el ladrón se especializa para robar aún más, el idólatra sigue feliz honrando a las
imágenes y esculturas, el corrupto sigue buscando oportunidades de negocio, el
mentiroso se ríe a carcajadas cuando aumenta su poder de convencimiento, el
vulgar se ríe cuando encuentra aceptación en los demás, el avaro y usurero siente
placer exprimiendo a los demás y aumentando sus ganancias, el ateo sigue defendiendo
la idea de que provino de un mono y que este a su vez salió de un organismo
unicelular que vivía en los océanos, etc.; pero no quieren abandonar su camino
perverso, no quieren que su corazón sea conquistado por Dios y que los haga
nuevas criaturas para poder entrar al reino de los cielos.
El hombre no conoce su corazón, porque este es engañoso y
perverso, y el único que lo conoce perfectamente es Dios; por lo tanto, es
necesario que el hombre permita que su corazón sea conquistado y que luego de
esto sea limpiado y santificado para que allí pueda permanecer la presencia de
Dios: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo
conocerá?”
Estimado hermano y amigo, Dios nos invita a conquistar
nuestro corazón y a plantar allí la bandera del Espíritu Santo; para que de
esta forma tengamos garantía de vida eterna; pues el hecho de conquistar la
luna, las estrellas y los planetas, no nos garantiza la entrada al reino de los
cielos, sino que más bien aumentará nuestra rebelión en contra de Dios; pues no
le estamos obedeciendo, porque estamos ignorando el llamado al arrepentimiento
y a la conversión, y más bien nuestro corazón se está llenando de orgullo y de soberbia por las conquistas del hombre; lo cual solo garantizará que al género
humano, una vez le llegue el juicio, sus almas y sus espíritus sean
transportados al infierno donde el lloro y crujir de dientes será por una
eternidad: “Mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera;
allí será el lloro y el crujir de dientes”. Mateo 8:12
Que Dios los bendiga grande y abundantemente.
Estimado amigo, si deseas hoy entregar tu vida a Jesucristo haz esta sencilla oración en voz alta: “Señor Jesús, reconozco que soy pecador y me acerco a ti arrepentido para que me perdones y me laves con tu sangre derramada en la cruz del calvario. Yo te acepto hoy como el Señor y Salvador de mi vida y te pido que entres en mi corazón y me transformes, me purifiques y me santifiques, porque quiero ser el templo de tu Santo Espíritu. A partir de hoy me comprometo a no practicar más el pecado, a leer tu Palabra, a meditar en ella y sobre todo a obedecerla, para que yo pueda estar en el reino de los cielos por una eternidad. Amen”. Y si estás en peligro de muerte y no estás en paz con Dios, puedes acudir a la misericordia de nuestro Señor Jesucristo, clamando a gran voz por salvación: “Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.” Hechos 2:21.

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