Le decimos Señor, pero no le honramos.
Desde la antigüedad, el hombre ha determinado quitarle la honra y la gloria al verdadero Dios, para dársela a ídolos o imágenes hechas de metal, de madero o de yeso, y por lo mismo el pueblo de Israel presentaba sacrificios para Jehová en su tabernáculo, y al mismo tiempo acudían a otros altares a ofrecerle culto y adoración a otros dioses. ¿Por qué el hombre no quiere honrar al único y verdadero Dios? Texto: Lucas 6:46-49 . “ ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca. Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aq...