¿Qué opinas de la palabra de Dios?
En estos tiempos, ¿quién desea escuchar o leer la palabra de Dios? Realmente son muy escasas las personas que tienen el anhelo en su corazón y que de verdad lo hacen, creyendo de antemano que detrás de esta Palabra está el respaldo de un Dios todopoderoso.
Texto:
Jeremías 6:10.
“¿A quién hablaré y amonestaré, para que oigan? He aquí que
sus oídos son incircuncisos, y no pueden escuchar; he aquí que la palabra de Jehová les es cosa vergonzosa, no la aman”.
CONCLUSIONES.
El auge de las redes sociales ha sido una gran fuente de distracción, porque las personas se quedan muchas horas al día viendo videos chistosos y obscenos o escuchando música profana, que distraen su mente y los alejan de la realidad; y es tan adictiva esta práctica que muchas personas andan con sus audífonos puestos, escuchando música mientras comen, se bañan, hacen sus oficios y también mientras trabajan; pues aún allí no dejan de participar de los contenidos de las redes sociales, aunque mucha parte de ese contenido sencillamente sea “basura” porque su finalidad es entretener y contaminar; pero no enseñar, ni mucho menos edificar; por lo tanto aquí no se estima la palabra de Dios, ni mucho menos se le dedica tiempo.
Y en los círculos sociales más altos, los profesionales
están embelesados con el auge de la tecnología y la inteligencia artificial, y
de esta forma han tenido en poco a Dios y su palabra; pues en este círculo es
donde más abundan los incrédulos, los que creen que el avance científico es el
único que puede esclarecer el origen y el futuro de la especie humana, y que
piensan que un Dios de origen místico nada tiene que hacer ante estas
realidades.
También aparecen los religiosos, que no están seguros de
la existencia de Dios y por tal razón practican la idolatría venerando imágenes
de yeso como si fueran dioses, pero que van a las iglesias el domingo para
calmar su conciencia y asegurarse que el día de su muerte puedan tener la
tranquilidad de que están en las manos del dios de su religión y en el caso de
la iglesia popular, estar seguros de que aquel día habrá muchos santos e
intercesores que están a su favor y que los ayudarán a entrar en el supuesto
“descanso eterno”.
¿Pero, cuál es la realidad general?
El problema hoy en día es que la palabra de Dios para
muchos es motivo de vergüenza y por lo tanto no la quieren tener cerca; y para
corroborarlo, si usted es un estudiante haga una prueba en su colegio o
universidad y cargue una biblia en la mano o en una parte visible, para que
observe las reacciones de los estudiantes a su alrededor, que lo van a mirar
como a un bicho raro y fuera de esto también se verá abordado, intimidado y hasta
agredido verbalmente. Todo esto es porque la palabra de Dios no goza de
popularidad, ni de aceptabilidad y mucho menos de reverencia en los círculos académicos;
y por eso dice el texto principal: “He aquí que la palabra de Jehová les es
cosa vergonzosa, no la aman”.
¿Y por qué ellos no quieren escuchar la palabra de Dios?
El mismo Dios nos dice cuál es la causa de este problema
y se denomina incircuncisión espiritual, lo que quiere decir que el hombre aún
no ha extirpado el pecado de su corazón y tampoco se ha convertido de verdad en
un hijo de Dios; por lo tanto, la palabra de Dios no haya cabida en sus corazones:
“He aquí que sus oídos son incircuncisos, y no pueden escuchar”. Y por
este motivo, Dios no halla a quien aconsejar, ni exhortar, ni llamar la
atención, porque de la gente del común no hay quien ame su Palabra, que la
quiera escudriñar y sobre todo obedecer: “¿A quién hablaré y amonestaré,
para que oigan?”.
A Jesús lo crucificaron, porque su Palabra no hallaba
cabida en el corazón del pueblo (a excepción de sus discípulos) y tal como
acontece hoy, son muy pocos los que realmente creen y que con lágrimas de
arrepentimiento se acercan a Dios a clamar por misericordia para sus vidas: “Sé
que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi palabra no
halla cabida en vosotros”. Juan 8:37
Pero no crean que como el mundo de hoy no tiene fe, ni se
acerca a Dios de corazón y peor aún, que hasta aborrecen su Palabra, que
entonces de la misma manera hará Dios, haciéndose el desentendido e ignorando
que el hombre le está dando la espalda y que muchas veces se burla de su
Palabra; y es por esto que Dios no demora los juicios sobre la tierra, los
cuales envía como respuesta a los perversos pensamientos del hombre: “Oye,
tierra: He aquí yo traigo mal sobre este pueblo, el fruto de sus pensamientos;
porque no escucharon mis palabras, y aborrecieron mi ley”. Jeremías 6:19.
Estimado hermano y amigo, estamos en los tiempos del fin,
y es hoy donde tenemos que buscar de Dios y llegar arrepentidos a los pies de
Cristo, quien es el único salvador y el único mediador entre Dios y los
hombres; y debemos saber que la guía para este proceso de acercamiento y esta transición que se
acerca entre la vida terrenal y la vida espiritual, solo la encontramos en la palabra
de Dios; ni siquiera las redes sociales ni la inteligencia artificial, le
podrán decir al hombre a ciencia cierta qué debe hacer para encontrar la vida
eterna en estos tiempos tan difíciles.
Y si usted se avergüenza de cargar y leer la Palabra de
Dios o la aborrece en caso extremo, entonces usted es de su padre el diablo y
no de Cristo, porque las ovejas de Cristo oyen su Palabra, creen en su obra
redentora y van tras sus pisadas: “El que es de Dios, las palabras de Dios
oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios”. Juan 8:47.
¿Y qué consecuencias trae el no escuchar la palabra de
Dios?
Una de las estrategias del diablo es quitar la Palabra
del corazón de aquellas personas que escuchan con pereza, sin ganas y sin
compromiso alguno, con el fin de que no crean y que tampoco se salven: “Y
los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su
corazón la palabra, para que no crean y se salven”. Lucas 8:12.
La promesa de Dios es que, si escuchamos la palabra de
Jesucristo y creemos en el Padre quien lo envió, entonces habremos escapado de
la condenación y estaremos caminando seguros por la senda que nos llevará a la
vida eterna en el reino de los cielos: “De cierto, de cierto os digo: El que
oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a
condenación, mas ha pasado de muerte a vida”. Juan 5:24.
Es necesario recordar lo que dijo Jesús sobre los que se
avergüenzan de su Palabra, de los cuales Dios también se avergonzará cuando su
gloria sea manifestada a través de su Hijo: “Porque el que se avergonzare de
mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre
se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los
santos ángeles”. Marcos 8:38.
Que Dios los bendiga grande y
abundantemente.
Estimado amigo, si deseas hoy entregar tu vida a Jesucristo haz esta
sencilla oración en voz alta: “Señor Jesús, reconozco que soy pecador y
me acerco a ti arrepentido para que me perdones y me laves con tu sangre
derramada en la cruz del calvario. Yo te acepto hoy como el Señor y
Salvador de mi vida y te pido que entres en mi corazón y me transformes, me
purifiques y me santifiques, porque quiero ser el templo de tu Santo
Espíritu. A partir de hoy me comprometo a no practicar más el pecado, a
leer tu Palabra, a meditar en ella y sobre todo a obedecerla, para que yo pueda
estar en el reino de los cielos por una eternidad. Amen”. Y
si estás en peligro de muerte y no estás en paz con Dios, puedes acudir a la
misericordia de nuestro Señor Jesucristo, clamando a gran voz por
salvación: “Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”
Hechos 2:21.

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