¿Dónde prefiere despertar, aquí en la tierra o abajo en el Hades?

A causa del pecado de la humanidad, esta se mantiene en estado de letargo, movida y llevada por las circunstancias del momento, pero sin ningún propósito específico que la pueda sacar de la penumbra, hasta que llega su final catastrófico; y esta situación es parecida a la que sufren los pasajeros de un bus que transita en la madrugada luego de un largo recorrido, donde casi todos, incluyendo al conductor, se encuentran dormidos o cabeceando del sueño y más adelante tienen un brusco despertar (solo para los afortunados), cuando el autobús se encuentra accidentado en un gran abismo.

Texto: Efesios 5:14.

Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo”.

CONCLUSIONES.

El hombre sin Cristo son aquellas personas que viven en función de las pasiones y los deseos del mundo, las cuales andan dormidas espiritualmente y este sueño espiritual significa que están muertas y que el día que logren despertar, si lo hacen antes de su muerte física acudiendo a Cristo, estas serán despertadas mediante la luz de Cristo; pero si nunca lo hacen, entonces serán despertadas mediante los tormentos del infierno, cuando ya no haya solución alguna para sus almas.

Muchos integrantes del pueblo cristiano también andan dormidos espiritualmente; ¿cuánto más sueño y muerte se esperará que tenga el mundo incrédulo y pecador?: “Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos”. Romanos 13:11.

El sueño espiritual significa que el hombre está apartado de Dios y que no tiene comunión con Él, que vive para el mundo con sus pasiones y deseos, y que ha descartado totalmente lo espiritual; es decir que, no cree realmente en Dios, no le interesa la búsqueda de Dios y de su conocimiento, no le interesa leer su Palabra ni mucho menos obedecerla, no le interesa orar y ayunar, no le interesa congregarse ni participar de las actividades de la iglesia, no le interesa practicar el amor al prójimo; y en síntesis no le interesa saber qué es la salvación y mucho menos cómo obtenerla. Y si esto se da en una persona supuestamente cristiana, entonces nunca se ha convertido de verdad al evangelio de Jesucristo, aunque haga presencia en la iglesia o templo.

Mientras el hombre duerme espiritualmente, las tinieblas continúan con su arduo trabajo de pervertir a la humanidad y hacer que esta se aleje de Dios; para que no alcance su misericordia, ni mucho menos la vida eterna en el reino de los cielos. Una persona dormida físicamente no puede hacer nada para defenderse en caso de un ataque; en esta misma condición, los dormidos espirituales están ante el diablo y sus demonios, de los cuales no pueden defenderse, porque ni los ven, ni los conocen; porque para estos incrédulos ni siquiera existe el diablo: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”. 1 Pedro 5:8.

Es de aclarar que, para el caso de los cristianos despiertos, que están en permanente comunión con Dios, ellos tienen ángeles a su servicio que los defienden de los dardos y ataques de las tinieblas: “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, Y los defiende”. Salmos 34:7.

¿Y cuál es la causa de que el hombre se encuentre dormido espiritualmente?

El pecado constante y repetitivo hace que el hombre cauterice su propia conciencia y que ya no le importe vivir en la miseria que produce el pecado y más bien, ahora resulta que el pecado le causa satisfacción, le hace sentir auto realizado como persona, y además siente que está recibiendo todo lo que su corazón desea: “por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia”. 1 Timoteo 4:2.

Cada cual hace lo que dicta su corazón y para el caso de los pecadores que ya están adiestrados para hacer el mal sin sentir remordimiento, entonces a ellos les es cosa ligera el seguir haciendo injusticias, corrupción y maldad: “Todas las cosas son puras para los puros, mas para los corrompidos e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas”.  Tito 1:15.

En estos, su mente y su conciencia está tan corrompida que han llegado al punto de cambiar la esencia de las cosas; es decir que a lo malo llaman bueno, y lo bueno resulta que ahora es malo; por ejemplo, hay grupos extremistas que creen que asesinando personas, están agradando a su dios (cuando Jehová dijo: No matarás); es decir que están tan dormidos espiritualmente que ya no pueden distinguir entre el bien y el mal: “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!”. Isaías 5:20.

¿Y cuál es la solución para despertar?

La solución principal es llegar arrepentidos a los pies de Cristo y recibirle como señor y salvador de nuestras vidas; de tal forma que seamos trasladados del reino de las tinieblas donde prevalece el sueño espiritual, hasta el reino de la luz, donde estaremos despiertos por una eternidad: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”. 1 Pedro 2:9.

Por el hecho de ser nuevas creaturas, esto implica que vamos a desechar las obras perversas de las tinieblas y que tenemos que vestirnos con las armas de la luz; siendo una de ellas y la más importante la espada del Espíritu que es la palabra de Dios; que, al escudriñarla, proclamarla y ponerla por obra, hace que corte el mal y que aleje a todo el ejército de las tinieblas de nuestros alrededores.

Otras cosas que debemos hacer es andar como de día, no buscando la obscuridad que es donde generalmente se practica el pecado; así mismo no debemos andar en cosas como estas: Glotonerías, borracheras, lujurias, lascivias, contiendas, ni envidias; sino que debemos revestirnos de la presencia de Cristo en nuestros corazones y desechar todas las obras de la carne, las cuales están impulsadas por las pasiones y los deseos del hombre: “La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.  Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne”. Romanos 13:12-14.

Todo esto es posible porque Jesucristo venció al mundo, a la muerte y a las tinieblas en la cruz del calvario, resucitando al tercer día de entre los muertos por el poder de Dios: “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos”. 1 Pedro 1:3. Y por derecho propio, nosotros sus seguidores, también venceremos al mundo y a las tinieblas: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. Juan 16:33

Estimado hermano y amigo, toda persona que no haya nacido de nuevo, es decir que no tenga la presencia del Espíritu Santo en su corazón, es una persona que duerme espiritualmente y que está a merced de lo que quieran hacer las tinieblas con su alma, sin que él se dé cuenta de lo que está sucediendo a su alrededor; y por este hecho se dice que se encuentra dormida. Aquí en este grupo de personas también están incluidos los religiosos; que creen que, cumpliendo dogmas, tradiciones y mandamientos de hombres, que con eso se van a salvar; pero realmente están dormidos, descansando sobre un frágil lecho de muerte y sin duda van a despertar en el infierno, donde ya no habrá nada que hacer.

Por eso es mejor despertar aquí en la tierra, cuando todavía tenemos oportunidad de arrepentirnos y no esperar a ver si “por las moscas” o por la intercesión de los “santos” o por el gran amor de Dios, que entonces vamos a despertar en el reino de los cielos y no en el infierno.

Un ejemplo de un despertar temprano aquí en la tierra, lo vemos en uno de los malhechores que fue crucificado junto a Jesucristo, quien se arrepintió antes que desapareciera toda oportunidad de salvación: “Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso”. Lucas 23:42-43.

Un ejemplo de un despertar tardío en el infierno o Hades, lo tenemos con el rico Epulón, quien luego de haber muerto apareció en esta horrible situación: “Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno”. Lucas 16:23. De seguro que, si no hubiera sido por los tormentos que lo despertaron, hasta se habría imaginado que estaba de paseo en alguna tierra extraña.

Que Dios los bendiga grande y abundantemente.

Estimado amigo, si deseas hoy entregar tu vida a Jesucristo haz esta sencilla oración en voz alta: “Señor Jesús, reconozco que soy pecador y me acerco a ti arrepentido para que me perdones y me laves con tu sangre derramada en la cruz del calvario.  Yo te acepto hoy como el Señor y Salvador de mi vida y te pido que entres en mi corazón y me transformes, me purifiques y me santifiques, porque quiero ser el templo de tu Santo Espíritu.  A partir de hoy me comprometo a no practicar más el pecado, a leer tu Palabra, a meditar en ella y sobre todo a obedecerla, para que yo pueda estar en el reino de los cielos por una eternidad.  Amen”.  Y si estás en peligro de muerte y no estás en paz con Dios, puedes acudir a la misericordia de nuestro Señor Jesucristo, clamando a gran voz por salvación: “Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.” Hechos 2:21. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

El sueño espiritual. Romanos 13:11-14

Un llamado al arrepentimiento. Hechos 17:30-31

En ningún otro hay salvación. Hechos 4:11-12