No busque más, pues solo hay un camino.
El hombre se ha inventado diferentes caminos para llegar al reino de los cielos, pero la realidad es que solo hay un camino y este fue abierto por Jesucristo con su muerte en la cruz del calvario y su posterior resurrección de entre los muertos; y no hay otra verdad y tampoco hay otra autoridad fuera del evangelio.
Texto:
Marcos 16:16.
“El que creyere y fuere bautizado,
será salvo;
mas el que no creyere, será condenado”.
CONCLUSIONES.
Estamos ante un mundo gobernado por las tinieblas, las
cuales están conformadas por espíritus del mal, demonios, huestes espirituales
y gobernadores de las tinieblas; los cuales obedecen órdenes de satanás y están
dispuestos a presentarle al hombre diferentes caminos que supuestamente lo conducirán
a la vida eterna, para que este escoja en cuál de ellos se siente mejor; eso sí
le aseguran al hombre que tendrán a su disposición muchos caminos por los
cuales pueden llegar al cielo, que no van a tener ningún costo y que tampoco
requieren cumplir con ningún compromiso.
Veamos algunos de esos caminos, en los cuales no se
incluye el cristianismo evangélico, porque no se considera una religión, sino el poder de Dios para salvación:
1. Quizás el dios
de su religión o de su secta le haya prometido un cielo; pero solo hay un cielo
que está gobernado por el único y verdadero Dios, Jehová de los Ejércitos. Si
existieran varios dioses con poder creador, seguramente no existiera una sola
tierra, si no varias; así mismo existieran también varios cielos; pero
desafortunadamente solo hay dos lugares a dónde ir luego de la muerte, al cielo
o al infierno; y lo que prometen las religiones paganas es el mismo infierno
disfrazado de cielo.
2. Quizás su
religión lo tiene convencido de que dispone de un montón de imágenes,
crucifijos, santos e intercesores que lo podrán llevar al cielo, pero la
realidad es que solo existe un camino, el cual es Jesucristo el hijo de Dios.
3. Quizás su
religión lo tiene convencido de que María ya pidió delante del trono de Dios la
salvación para su alma y que por lo tanto usted puede vivir tranquilo; pero la
realidad es que María también necesitó de Jesucristo como su salvador, pues
ella como creatura de Dios siguió los mismos pasos que transita cualquier ser humano,
tanto que no pudo evadir la muerte.
4. Quizás el dios
de su religión sea un monumento hecho de metal, de madera, de yeso o de piedra;
para conmemorar la vida y las obras de algún líder que vivió en cierta época;
pero la realidad es que los muertos nada pueden hacer por los vivos; en cambio
Jesucristo murió crucificado y resucitó al tercer día, y sigue vivo para salvar
a todos aquellos que le reciben como su señor y salvador.
5. Quizás usted
pertenece a un grupo religioso radical, en el cual lo convencieron de que, si
pierde su vida castigando con muerte a los supuestos enemigos de su dios, que
entonces ese dios que veneran les dará entrada libre al cielo, donde los espera
con sus brazos abiertos; pero la realidad es que no se puede llegar a un cielo donde
mora la justicia y el amor, mediante el uso de la injusticia, la violencia y el
homicidio; por lo cual lo que promete ese dios es el mismo infierno disfrazado
de cielo.
6. Quizás usted
cree que, con solo pertenecer a una religión, que ya con eso tiene los derechos
suficientes para entrar al reino de los cielos sin pagar ningún costo y sin
tener ningún compromiso, solo el de seguir pecando y divirtiéndose mientras tenga
vida; pero la realidad es que el que no acude a Jesucristo, entonces solo le
espera el llanto y el crujir de dientes por una eternidad.
7. Quizás usted
cree que por estar alejado de Dios y de su evangelio, que entonces usted no va
a ser tocado el día del juicio; pero no se equivoque, pues usted ya está
condenado (a no ser que se arrepienta a tiempo) y prácticamente no necesita estar en el juicio final. Aquí se
incluyen los grandes personajes, los empresarios, los políticos, los líderes,
los científicos, los académicos, etc., quienes creen que no necesitan de Dios y
que más bien creen que este mundo es un sistema que evoluciona por sí solo, sin
control, sin Dios y sin ley.
¿Entonces cuál es la verdad referente al camino de la
salvación? Hay tres verdades básicas que usted debe conocer, para que pueda
liberarse de las tinieblas y emprender el camino directo hacia el reino de los
cielos:
1. Jesucristo es
el único camino que nos puede llevar a la vida eterna y no hay otro camino por
prometedor que este parezca: “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad,
y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. Juan 14:6.
2. También Jesucristo
es el único autorizado por Dios para redimir al hombre del pecado, mediante su
sangre derramada en la cruz del calvario; pues no hay otro hijo de algún otro dios
que fuera crucificado para cargar en la cruz el pecado del mundo: “Y no por
sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una
vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención”.
Hebreos 9:12.
3. También Jesucristo
es el único intermediario entre Dios y los hombres; pues una estatua no puede
ser un intermediario, porque una piedra no puede hablar; un muerto canonizado
no puede ser un intermediario porque ellos ya no tienen parte con este mundo y
mucho menos un demonio podría ser un puente entre Dios y el hombre, porque
ellos no están para salvar sino para condenar: “Porque hay un solo Dios, y
un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”. 1 Timoteo
2:5.
¿Y qué hay que hacer para tomar este único camino? El
texto principal menciona dos tareas bien importantes, las cuales nosotros
debemos ejecutar, sin queremos vida eterna; es decir, si queremos la entrada al
reino de los cielos, y ellas son:
1. El
que creyere.
¿Qué hay que creer? Tenemos que creer en Jesucristo y en
su obra redentora llevada a cabo en la cruz del calvario; obra la cual se
encuentra explicada en forma detallada en la palabra de Dios. Los que de verdad
creen, también reconocen que son pecadores, se acercan a Jesús confesando sus
pecados, le reciben como señor y salvador de sus vidas y siguen una vida de
obediencia y santidad a su palabra; por lo tanto, el creer solamente no sirve
de nada, pues el diablo también cree y ya está condenado.
2. Y
fuere bautizado.
Jesucristo, antes de comenzar su ministerio aquí en la
tierra, debió ser bautizado en agua, por Juan el Bautista en el rio Jordán y
también en Espíritu, mediante la unción del Espíritu Santo de Dios, quien
descendió del cielo en forma de paloma; mucho más nosotros debemos ser
bautizados para pertenecer al prestigioso grupo de los hijos de Dios.
Pero no crean que el bautismo que le hicieron estando
recién nacido va a servir para estos propósitos; pues este tiene básicamente
dos problemas: Primero, un bebé aún no tiene uso de razón para creer en
Jesucristo y como segundo no tiene libre albedrío para determinar si se bautiza
o no en forma voluntaria; y por eso Jesucristo nos dio ejemplo, bautizándose a
los treinta años, en pleno uso de su razón y también con plena libertad; cosas
que no puede tener un recién nacido.
Este bautismo en agua significa básicamente para el
hombre un compromiso con Dios de seguir las pisadas de su maestro Jesús, de
crecer en el conocimiento de su palabra, de gozarse obedeciendo sus
mandamientos; hasta llegar a obtener el bautismo en el Espíritu, donde el
Espíritu Santo de Dios entra a morar en su corazón y lo hace renacer como una
nueva creatura: “Sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis
también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó
de los muertos”. Colosenses 2:12
3. Será
salvo.
Solo estos dos pasos anteriores nos garantizan vida
eterna para nuestra alma y espíritu; por lo tanto, no debe ponerse a buscar por
otro lado, pues por allá nunca encontrará nada que lo pueda salvar; eso sí, que
las tinieblas con sus demonios están prestos a darle alternativas de salvación, para que usted finalmente se pierda en el infierno.
Estimado hermano y amigo, para obtener la salvación solo
basta seguir estos dos pasos que son simples para quienes de corazón quieran
escapar de este mundo corrupto y alcanzar la salvación para sus almas; pero los
que siguen amañados con este sistema lleno de vicios, de pecados, de
injusticias, de corrupción y de trasgresiones a la voluntad de Dios, estos de
por sí ya están condenados, porque no han creído en Jesucristo y su santo
evangelio: “Mas el que no creyere, será condenado”.
Ese dicho popular que reza “Todos los caminos conducen a
Dios”, solo se trata de un mensaje del diablo para tranquilizar al hombre y
hacer que este no busque el verdadero camino y que finalmente se vaya al
infierno a hacerle compañía; pues la realidad es que hay una sola puerta, un
solo camino y una sola verdad, la cual es Jesucristo el hijo de Dios.
Que Dios los bendiga grande y abundantemente.
Estimado amigo, si
deseas hoy entregar tu vida a Jesucristo haz esta sencilla oración en voz alta:
“Señor Jesús, reconozco que soy pecador y me acerco a ti arrepentido para
que me perdones y me laves con tu sangre derramada en la cruz del
calvario. Yo te acepto hoy como el Señor y Salvador de mi vida y te pido
que entres en mi corazón y me transformes, me purifiques y me santifiques,
porque quiero ser el templo de tu Santo Espíritu. A partir de hoy me
comprometo a no practicar más el pecado, a leer tu Palabra, a meditar en ella y
sobre todo a obedecerla, para que yo pueda estar en el reino de los cielos por
una eternidad. Amen”. Y si estás en peligro de muerte y no
estás en paz con Dios, puedes acudir a la misericordia de nuestro Señor
Jesucristo, clamando a gran voz por salvación: “Y todo aquel que
invocare el nombre del Señor, será salvo.” Hechos 2:21.

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