Las señales del fin están cumplidas.

Durante muchos años se ha hablado sobre el final de este mundo, lo cual de cierto ocurrirá porque Dios así lo planeó; pero entonces ¿Qué está haciendo falta para que estos hechos ocurran?

Texto: Mateo 24:14.

Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”.

CONCLUSIONES.

En lugares como el sur de Asia, Oriente Medio y el norte de África, hay poblaciones enteras que nunca han visto una iglesia, una Biblia y ni siquiera han oído el nombre de Jesús, se trata de grupos étnicos no alcanzados. Estas naciones incluyen a India, China, Pakistán, Indonesia y Bangladesh; solo estos cinco países representan más de 1.800 millones de personas no alcanzadas.

Y entre los países que no aceptan la Biblia están los estados islámicos y en algunos, principalmente estados musulmanes, la censura de la Biblia perdura hasta hoy. También está Malasia, Rusia y Singapur. Ver la página de His Feet International para más información: https://www.hisfeet.com/how-many-countries-have-not-heard-the-gospel/

Esto significa que aproximadamente el 22.5% (sobre 8,000 millones) de la población mundial no ha sido aún alcanzada con el evangelio de Jesucristo y por dicha razón, podemos asegurar que la venida de Jesucristo por su iglesia y el consecuente juicio sobre la tierra no se han dado aún porque no se ha cumplido la señal escrita en Mateo 24:14: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo”.

¿Y por qué debe ser predicado el evangelio en todo el mundo?

La misma Palabra en el texto principal nos da una pista para ello y está relacionada con el vocablo “testimonio”, lo cual es necesario para el juicio final de la naciones, porque no debe existir nadie en el juicio final diciendo que nunca escuchó del evangelio de Jesucristo y que por eso no se arrepintió ni cambió su estilo de vida; por dicha razón las naciones deben tener la prueba fehaciente de que sí se les habló del evangelio, para cuando llegue el juicio no tengan ninguna excusa justificable y que allí en el juicio todo se reduzca solo a las decisiones voluntarias del hombre, de escoger entre el bien o el mal y no a la falta de advertencias o de conocimiento.

Ahora, puede ser que en la naciones citadas arriba no haya congregaciones o templos donde se predique el evangelio de Jesucristo; sin embargo a todo el mundo han llegado los medios de comunicación masiva como radio, televisión, internet, redes sociales y WhatsApp; lo que implica que el mensaje posiblemente sí haya llegado a todas las personas y que sencillamente en muchas de esas naciones lo hayan rechazado; es decir, que sí se hayan dado cuenta que les llegó el mensaje por algún medio, pero que lo rechazaron o lo bloquearon inmediatamente. Y en cuanto al idioma, este tampoco es un obstáculo, pues hoy tenemos traductores en línea, que nos permiten ver o escuchar los mensajes en nuestro idioma local en forma paralela.

Y no sabemos si esto lo tendrá en cuenta Dios como predicación del evangelio, lo cual es muy factible, porque una cosa es predicar el evangelio y otra establecer congregaciones donde se viva el evangelio y se busque la presencia de Dios; y si el sentido real del texto principal es enviar las buenas nuevas por cualquier medio de comunicación, entonces podríamos decir a ciencia cierta, que las señales del fin del mundo ya están cumplidas y que estamos a las puertas de que venga Jesucristo por su iglesia y que aquí en la tierra se desate la gran tribulación.

Pues si hablamos de otras señales, estas ya se han cumplido, y por causa de ellas estamos ante un mundo cada vez más convulsionado por las guerras, las invasiones, las catástrofes naturales, el cambio climático, la pobreza extrema, las dictaduras, las violaciones a los derechos humanos, etc.: “Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá terremotos en muchos lugares, y habrá hambres y alborotos; principios de dolores son estos”. Marcos 13:8.

Estimado hermano y amigo, si aún no estás inscrito en el libro de la vida del Cordero, todavía puedes arrepentirte de tus pecados, recibir a Jesucristo como tu señor y salvador, y en lo que resta de vida aquí sobre la tierra, vivirla en obediencia y santidad a Dios; solo así serás merecedor de partir junto con Cristo en el rapto de la iglesia; o si mueres antes, tener el privilegio de ser llevado al cielo por los ángeles de Dios; pero no te sientes a esperar a ver qué pasa, a ver si lo que dice la Biblia es cierto o no, es mejor que estés preparado, pues cuando te des cuenta de que todo lo que dijo Dios en su Palabra es cierto, seguramente ya no tendrás tiempo para arrepentirte y es posible que cuando eso suceda, ya estés en el infierno. 

Esta situación es parecida a la de un pez, al cual le llegó la noticia de que no debía comer lombrices que estuviesen colgando de alguna cuerda, porque podría caer preso; pero él no quiso entender y pensó más bien que solo le querían quitar el derecho a comerse unas sabrosas lombrices; pero un día sucedió lo que nunca esperaba y cuando menos pensó ya estaba ahogándose por falta de oxígeno en las manos de un pescador y con un garfio en la boca, pero ya era tarde, ya no había forma de que lo soltaran para hacerse el compromiso de no volver a comer lombrices. El problema adicional de esta fábula es que los demás peces del arroyo nunca se dieron cuenta de lo que pasó con su compañero y siguieron viviendo bajo las mismas costumbres.

Un caso parecido al del pez de la historia, sucede con todos los incrédulos del mundo; ellos esperan que no haya infierno y que si lo hay que este sea un lugar de parranda y diversión, esto piensan porque no hay posibilidad de que alguien que esté en el infierno vuelva acá a contar su historia y a convencer a la gente que se arrepientan para que no vayan a caer a ese mismo lugar; y es por eso que hay que creer en lo que Dios dice en su Palabra (eso se llama fe), pues Él nunca miente; aunque siendo realistas la gente no se convencerá si viene alguien de entre los muertos, como se lo dijo Abraham al rico Epulón: “Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos”. Lucas 16:31.

¿No querrás tu caer en este mismo problema, cierto que no? Para evitar esto debes tomar en serio el plan de salvación ideado por Dios a través de su hijo Jesucristo. Y recuerda que no hay otro dios real a quien puedas clamar por salvación y que los líderes ya fallecidos o los ídolos de yeso jamás podrán hacer nada para rescatarte del infierno y más bien te empujarán silenciosamente hacia allá a causa de la rebelión y la idolatría contra el Dios real.

Que Dios los bendiga grande y abundantemente.

Estimado amigo, si deseas hoy entregar tu vida a Jesucristo haz esta sencilla oración en voz alta: “Señor Jesús, reconozco que soy pecador y me acerco a ti arrepentido para que me perdones y me laves con tu sangre derramada en la cruz del calvario.  Yo te acepto hoy como el Señor y Salvador de mi vida y te pido que entres en mi corazón y me transformes, me purifiques y me santifiques, porque quiero ser el templo de tu Santo Espíritu.  A partir de hoy me comprometo a no practicar más el pecado, a leer tu Palabra, a meditar en ella y sobre todo a obedecerla, para que yo pueda estar en el reino de los cielos por una eternidad.  Amen”.  Y si estás en peligro de muerte y no estás en paz con Dios, puedes acudir a la misericordia de nuestro Señor Jesucristo, clamando a gran voz por salvación: “Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.” Hechos 2:21.

 

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